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4 maneras de cocinar el boniato

Hoy os enseñamos cómo sacarle partido al boniato para poder disfrutarlo como más te guste. Se puede cocinar de muchas maneras y además aporta beneficios para tu salud. Es muy rico en betacarotenos y tocoferol, dos componentes que ayudan a mantener la salud de la piel y mejoran la salud de la visión.

Es una fuente de azúcares naturales, por lo que es un alimento adecuado para niños, deportistas, mujeres embarazadas y en general, se puede combinar dentro de toda dieta equilibrada.

Te proponemos estas maneras de cocinar el boniato:

1. FRITO O SALTEADO

Se preparan de la misma manera que las patatas fritas. Si lo usamos como guarnición (ya sea con un bistec de ternera, pollo o pescado), aportarán al plato un interesante contrapunto de sabores. Y para saltearlo, podemos cortarlo en láminas finas (con la ayuda de un pelador de patatas, por ejemplo),  una preparación práctica y rápida.

Con el boniato frito y un poco de cebolla podemos hacer una deliciosa tortilla, acompañar unas alitas de pollo o bien también nos puede servir para preparar riquísimo rellenos, tanto para hojaldres de todo tipo o tartaletas.

boniato frito

2. COCIDO O HERVIDO

Lo más fácil que podemos hacer con un boniato hervido es puré. Queda muy rico y vistoso y su sabor es muy suave. También podemos preparar un pastel con carne picada. Otra opción es hervir el boniato en rodajas (de un centímetro de grosos más o menos), hasta conseguir que se ablanden. Podríamos usar estas láminas para preparar, por ejemplo, una lasaña con su bechamel y queso gratinado. También podemos hervir los boniatos en forma de dados y acompañarlos con cualquier carne. En realidad, podemos darle la forma que más nos convenga.

boniato hervido

3. AL HORNO

Es una de las maneras más fáciles de disfrutarlos. La menos laboriosa y la que se ha usado siempre para la “Castanyada”, consiste en lavarlos bien, envolverlos en papel de aluminio e introducirlos en el horno para que se hagan tal cual, con el calor. Otra posibilidad es pelarlos y cortarlos en rodajas o en dados antes de colocarlos en una fuente. Los regamos con un chorrito de aceite de oliva y condimentamos con una pizca de sal y con las especias que más nos gusten (el orégano queda muy bien).

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4. EN CREMAS

Funciona muy bien como entrante, pero también la podemos presentar como postre otoñal. Una opción “salada” (o al menos que contrasta dulce y salado) es la crema de boniato con frutos secos: se prepara con almendras y avellanas tostadas e incluye, además, caldo de verduras, leche de soja y uvas pasas. Para los postres, podemos añadirle azúcar y nata y lograremos tener una crema dulce de boniato.

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Ya lo véis, el boniato puede ayudaros a preparar un montón de platos. ¿Os animáis? 

¡Feliz Castañada! 

 

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